Demasiado ruido y pocos resultados.

Ayer hablaba del desarrollo personal de una forma bastante cruda.

Y es porque cuando el desarrollo no desarrolla, y solo es una herramienta de marketing para que algunos ganen dinero, sucede un problema, y es que la gente se esfuerza, invierte y cambia cosas… pero su vida no mejora.

Entonces, tras esos intentos fallidos, sienten que no hay nada que ellos puedan hacer y pierden la esperanza.

 

Si te fijas, un problema de nuestra sociedad es que la gente vive sumida en el placer inmediato porque se ha rendido.

Han aceptado que sus vidas cambiarán muy poco, que no hay opciones para ellos, que las oportunidades de un cambio real no existen.

Es por ello por lo que es tan importante tener criterio propio, para discernir si un coach, un terapeuta, un psicólogo o un experto en desarrollo personal es la persona que te conviene.

No digo que yo sea el bueno, digo que está genial que seas consciente de que yo no soy esa persona.

 

Hubo un momento en el que me pregunté por qué, a pesar de ser psicólogo y dedicarme al desarrollo personal, a la mentalidad, a la gestión de crisis… no me leía libros de desarrollo personal, no me apuntaba a formaciones y no me interesaba lo que hablaba la mayoría, ni lo más mínimo.

La sensación interna era que todo ese ruido no era más que paja.

Y que no me estaban dando material concreto para resolver mis problemas, avanzar y acercarme a la vida que quería.

Entonces empecé a buscar a las personas que estaban en primera línea del desarrollo personal a nivel mundial y vi que era más de lo mismo.

Y lo entendí.

No tengo que buscar a los que hablan de desarrollo, tengo que fijarme en a quienes escuchan los que más se desarrollan.

Desde entonces he buscado a personas que logran resultados extraordinarios y he investigado sobre cuáles son sus referencias, me he leído los libros de esas referencias, he profundizado en sus modelos mentales y he interiorizado la mentalidad que proponen.

La base, aunque muchos lo disfrazan, es pensamiento sistémico, teoría de juegos y sistemas de incentivos, todo ello descodificado para que sea aplicado de forma muy práctica a casos reales de la vida.

Por eso me dedico a la Inteligencia Evolutiva, porque las personas necesitan saber que hay cosas que funcionan, que hay esperanza y recuperar su ilusión.


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