¿Quieres aprender a jugar?

Ser competitivo no significa que seas un cabezón que todo el tiempo está compitiendo.

Ser competitivo significa que tienes algo que te permite estar en la competición.

Que hay ciertos factores que controlas, que dominas y que puedes manejar para aportar lo mismo o más que los demás.

Y esto hay que tenerlo claro porque algunos lo tienen muy fácil y, en cambio, otros lo tienen muy difícil, y eso es señal de que estos están muy desubicados, creyendo que tienen algo que aportar, pero no hacen más que ruido.

 

La gente no entiende el juego, ni el tablero, ni las reglas, ni contra quién compiten, ni en qué consiste jugar.

Y es por eso por lo que los que pierden, pierden siempre y en todas las áreas, porque juegan igual de mal en todas partes.

Hay gente que me dice: a mí se me da muy bien el amor y mal el dinero.

Pero no es así, se les da igual de mal en ambas cosas, solo que en una son más ambiciosos que en la otra.

¿Quieres aprender a jugar?

En la Píldora de mañana te muestro el principal error que todos cometemos cuando negociamos con nuestros clientes, jefes, parejas, hijos, amigos… El mismo error, todos.

Y te cuento unos truquitos que te van a parecer magia cuando los pruebes, y ahí es cuando vas a decir: Qué cabrón, ahora entiendo a lo que se refiere.


Si fueras mi cliente, te diría:

Todas las negociaciones que fallan lo hacen porque se convierten en discusiones que pasan la atención del conflicto por el objeto al conflicto entre los sujetos. Evítalo. Si no sabes cómo, yo sí.

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