¡Perdóname!

Si quieres que tu vida sea fácil y no haya demasiados problemas… deja de confundir este error habitual.

Cuando alguien se porta mal una vez contigo, avísale de que eso que ha hecho no te ha gustado o no te ha hecho sentir bien.

Puede parecer que decirlo debería ser suficiente, pero no has definido unas consecuencias en caso de que lo vuelva a hacer, entonces el aviso no suele ser suficiente porque la gente está acostumbrada a que nadie vaya en serio, en consecuencia mantienen ese comportamiento.

 

Por ello, es importante aprender a comunicar las consecuencias.

—Esto no ha estado bien. —No me ha gustado. —No me ha hecho sentir bien.

Si eso vuelve a suceder. Si ese problema no se resuelve…

 

Sucederá esto: Consecuencia específica.

 

La situación es muy sencilla, la persona todo el tiempo tiene la información para decidir cómo quiere actuar.

Evitando o asumiendo las consecuencias. Si decide omitirlas y creer que no serás responsable ejecutándolas, es su problema.

Lo importante es que siempre cumplas con las consecuencias que has comunicado.

 

Fíjate que en este contexto hay poco lugar para el perdón.

 

Si te piden perdón tras comunicar que algo te ha molestado, está bien, puedes perdonar el error, pero exigir que no se vuelva a repetir definiendo lo que pasará si eso sucede.

 

Perdonar no libera a las personas de las consecuencias, igual que pedir perdón no borra los daños causados.

Yo te perdono, no te preocupes, que estoy bien contigo, pero no volveremos a trabajar juntos, no volveremos a salir juntos, no volveré a invertir en ti, no volveré a confiar en ti.

Pero, ¡perdóname!

Ya te he perdonado, pero eso no quita que he aprendido de la experiencia de relacionarme contigo, he visto tu comportamiento y eso define el modo en el que elijo comportarme contigo a partir de ahora.

 

Imagino que ya empiezas a oler que hay una mentalidad que podría poner orden a tu vida y limitar mucho los problemas, es lo que comparto en la Membresía de la Inteligencia Evolutiva. Puedes apuntarte aquí.


Si fueras mi cliente, te diría:

Cuando no hay consecuencias, todo el tiempo vives a expensas de un comportamiento ajeno sobre el que no tienes ningún control.

Cuando defines las consecuencias, el miedo desaparece porque todo el tiempo sabes lo que sucederá.

El problema solo puedes ser tú y tu debilidad a la hora de respetarte.

NO respondas a este mail. NO recibo las respuestas.

Puedes compartir las frases que más te gusten de este mail en tus historias de Instagram (etiquétame), y también puedes reenviar este correo a quien creas que le puede servir.

Si quieres recibir mensajes míos relacionados con los tema que trato en los mails puedes unirte al Canal de WhatsApp.

Si algún día no recibes el mail puedes acceder a esta página
y podrás ver TODOS los mails: