No todos importamos lo mismo.

Hoy por casualidad me he metido en los comentarios de los vídeos de Instagram.

Nunca lo hago y en la medida de lo posible seguiré evitándolo.

Porque es Mordor.

 

No por mis seguidores, que ya saben de qué va el rollo, sino por la gente que llega por los anuncios y por el propio Instagram.

 

En general, gente que se enfada muy rápido y por cualquier cosa. Pero sobre todo muy rápido. Tanto que no terminan de ver los vídeos. Escuchan de 5 a 15 segundos, se enfadan, se desconectan del vídeo y van a los comentarios a vomitar su veneno.

 

Y esto me lleva a una reflexión interesante. Hay una gran masa que no presta atención, que es altamente reactiva y que se toma cualquier cosa como propia. Se ofenden porque en su mente interpretan que lo que digo va dirigido a ellos.

Se ponen como el centro de todo lo que sucede a su alrededor, y por eso mismo se sienten en el derecho y en el deber de responder del modo en el que lo hacen.

 

Bien, no sé cuán jodido tendría que estar para enfadarme por algo que publique alguien, y más por ponerme a expresar mi enfado en sus comentarios. Pero imagino que bastante jodido.

 

Y si no quiero estar igual de jodido que ellos, tengo que hacer lo opuesto a lo que esta gente hace.

  1. Prestar atención. A los contenidos, a los puntos de vista, a los niveles de intencionalidad de los mensajes… Cuando prestas atención difícilmente te enfadas porque entiendes el qué y el desde dónde lo hacen, y sobre todo tienes información para posicionarte en un lugar en el que lo que hacen ni te afecta ni te incumbe.


  2. Bajar el nivel de reactividad. Tengo la hipótesis perversa de que cuanto más tiempo es capaz de sostenerse alguien antes de responder frente a alguien que le presiona, más dinero tiene. No me atrevo a decir si se sostiene porque tiene dinero o tiene dinero porque sostiene su reactividad. Pero en cualquier caso, ser capaz de contener la reacción inmediata que a uno le nace y elegir cómo y cuándo quiere responder es una señal de autocontrol y poder.

  3. Y lo último es asumir que no va contigo. Tienes que definir quién tiene la capacidad de influir sobre ti, sobre tus pensamientos, sobre tu estado emocional. Y delimitar ese poder a un conjunto de personas muy concreto. Las personas que están fuera de ese conjunto te pueden intentar hacer muchas cosas. Bien, pues pon medidas de control para que no lo consigan o para que no te afecte, pero no puede ser que cualquier descarriado de la vida esté en la posición de hacer algo que te pueda afectar. Hazlo como quieras, pero crea una asimetría clara y efectiva.

No todo el mundo tiene que importar lo mismo.

Todos deberíamos tener los mismos derechos, pero no todos tienen que tener el derecho de joder a uno simplemente porque sí.

Protege tu vida siendo alguien que se protege a sí mismo.

 

 

Este sábado es la última Píldora de la Inteligencia Evolutiva, en el formato que llevamos haciendo los últimos dos años. A partir de este sábado ya pasaremos a funcionar desde la App móvil, y el formato de la Inteligencia Evolutiva cambiará, para muy a mejor. Si quieres vivir los últimos coletazos de la infancia de la Inteligencia Evolutiva, apúntate hoy aquí.


Si fueras mi cliente, te diría:

No te des tan poca importancia como para
que cualquiera importe más que tú.”

NO respondas a este mail. NO recibo las respuestas.

Puedes compartir las frases que más te gusten de este mail en tus historias de Instagram (etiquétame), y también puedes reenviar este correo a quien creas que le puede servir.

Si quieres recibir mensajes míos relacionados con los tema que trato en los mails puedes unirte al Canal de WhatsApp.

Si algún día no recibes el mail puedes acceder a esta página
y podrás ver TODOS los mails: