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Hay algo que no sabes de mí.
Hace ya casi 20 años, que me interesé mucho en el análisis de los árboles familiares.
Sí, esos dibujos en los que ponemos nuestro nombre, el nombre de nuestros padres y el nombre de nuestros abuelos.
Y hay algo que no sabes de mí, y es que en lo que soy bueno de verdad es en la detección de patrones. Asocio comportamientos, asocio tipos de respuesta, asocio símbolos, metáforas, roles… Encuentro parecidos que me permiten entender de forma más compleja y profunda aquello que observo.
Cuando me puse a fondo a intentar descubrir lo que hay detrás de los árboles familiares, me apunté a varias formaciones, compré libros sobre el tema y vi que todos andaban perdidos.
Abarrotaban el dibujo de nombres, fechas, enfermedades, parecidos, traumas, secretos… Y entre tanto ruido era imposible ver nada.
Empecé a eliminar datos y, cuantos más eliminaba, vi que había un patrón sutil pero persistente.
Había sílabas que aparecían de un modo muy concreto en varias personas de generaciones distintas.
Por ejemplo, en un caso, el abuelo se llamaba Juan, la hija se llamaba Ana y el nieto se llamaba Milan.
En otro, la abuela se llamaba Carmen, el hijo Carlos y las dos hijas de este Olga y Lara. Puedes pensar que las hijas no tienen lazo, pero Lara tiene el AR de ambos e incluso invierte el ARL de Carlos. Mientras que Olga ya no tiene lazo con la abuela, pero sí con su padre Carlos, mediante el OL invertido en LO.
Las sílabas se repiten, en el mismo orden o invertidas, o con alguna pequeña modificación, pero con similitudes suficientes para que ese sucesor se identifique con el ancestro.
Eso siempre y cuando el nombre lo hubieran elegido los padres. Cuando el nombre lo elegía el cura o los hermanos, esa influencia hacía que el rasgo desapareciera.
Tras esta observación, empecé a profundizar en la teoría de los campos mórficos de Rupert Sheldrake. Yo tenía veintipocos años y quería ver si lo que proponía tenía sentido. No profundizaré aquí sobre esa teoría, pero trata sobre patrones entre personas de generaciones distintas del mismo árbol. Convoqué a 80 desconocidos y les realicé una entrevista a cada uno. Personas de todas las culturas y edades. Les dibujaba el árbol y les entrevistaba sobre cada uno de sus familiares, solo padres, abuelos y, si sabían algo, sobre bisabuelos.
Entonces revisaba parecidos con aquellos con los que compartían sílabas y ahí estaba.
El gran conflicto de vida de ese familiar se repetía en esas personas.
Si el abuelo había estado frustrado toda la vida por un abandono, por una traición, por un fracasos… esos mismos conflictos emergían por arte de magia en los descendientes. Normalmente saltándose una generación y apareciendo directamente en los nietos, y priorizando a los del mismo género.
Puede parecer una locura, pero lo de las sílabas se cumple en un porcentaje altísimo de casos, aunque hay veces en las que el exceso de repetición de los mismos nombres o los nombres impuestos por terceros sesgan el análisis.
Tras el descubrimiento lo compartí con unos amigos terapeutas y organizaron una conferencia para que presentase mi forma de analizar los árboles frente a 300 personas del sector.
Mucha gente estaba muy interesada en este tipo de análisis, en formarse, aprenderlo, aplicarlo en consulta y ver formas de intervenir sobre ello.
Pero yo no. No quise formar a nadie. Les expliqué las bases y lo dejé ahí durante 15 años.
No me interesaba formar a nadie en base a algo que no entendía. Necesitaba descubrir la realidad en la que eso sucede, la mecánica profunda de esos lazos y su influencia. Quería investigar.
Y a partir de ahí empecé a investigar la mente, las heridas emocionales, los patrones repetidos, los dramas familiares, las teorías cuánticas, la influencia de la epigenética, las visualizaciones, las teorías sistémicas, las terapias proyectivas y las terapias por exposición.
De toda esa investigación surgió la Metaprogramación Cognitiva. Utilizar la visualización para acceder a la estructura profunda de la mente, detectar la impronta interna de los conflictos y resolverla. Pero no solo resolverla, también rastrear esa impronta en sucesos anteriores que ha vivido esa persona y en experiencias de otros familiares del árbol.
Después de todo este tiempo, hace tres años entendí cómo esos conflictos se heredan, cómo pasan de una generación a otra, cuál es su mecanismo y su función.
Lo incluí en el Máster de Metaprogramación Cognitiva y es lo más abrumador que estudian los alumnos en toda la formación, porque de repente entienden la causa de los comportamientos de sus familiares.
Y esto es lo que he incluido en el Programa de Metaprogramación Cognitiva para particulares. Cuento qué son y cómo se forman las heridas emocionales y te ayudo a descubrir las tuyas. Vemos si hay somatizaciones, daños físicos con origen emocional derivados de ellas. Las rastreamos en busca de patrones repetidos. Y analizamos el árbol familiar para encontrar el propósito que tienes para tu árbol, ya que es ese propósito el motivo por el que has heredado ese patrón y por lo que se ha convertido en tu misión respecto a tu árbol.
Tras todo esto, te animo a que cojas una hoja de papel, escribas tu nombre, a tu derecha el de tus hermanos por orden de mayor a menor, incluyéndote, a tu izquierda el nombre de tu pareja si la hay o exparejas, encima de ti el nombre de tus padres, uno a cada lado, y encima de ellos el de tus abuelos.
Ahora busca las sílabas que se repiten, iguales, invertidas o muy parecidas. Y descubre los lazos que te vinculan solo a algunos familiares para un propósito propio, que es solo vuestro.
Esto es lo que hacemos en el Programa de Metaprogramación Cognitiva que empieza ahora el 24 de febrero. Desvelar todo aquello que está oculto, pero que sin embargo está influyendo activamente en tu vida y en la de tu familia.
Bonus:
Hemos creado un Bonus, un regalo, para las personas que se apunten hoy antes de las 23:55h, y es una inteligencia artificial entrenada para analizar árboles, detectando patrones. Para quienes entréis hoy, os regalaremos esa IA para que analicéis vuestros árboles o el de quienes queráis, ya que quedará para vosotros.
Será una experiencia inolvidable que te brindará conocimientos, herramientas y recursos que te acompañarán toda la vida.
Para terminar, te comparto un árbol que mostré en el evento de esta semana:

Después de todo lo que te he contado, ya puedes sacar conclusiones por ti mismo. Haz lo mismo con tu árbol.
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