Eres fuerte pero no poderoso.

Hace tiempo me impactó la diferencia entre fuerza y poder.

Hay gente con mucha fuerza, pero sin nada de poder.

Y gente con mucho poder pero muy poquita fuerza.

La fuerza es la capacidad para soportar o vencer una resistencia.

En cambio el poder es la facultad de ejecutar algo.

Cuando hago ejercicio y cargo peso, mi cuerpo se hace fuerte.

Cuando ejerzo mi voluntad para terminar un trabajo a pesar de que esté cansado, mi fuerza de voluntad se hace fuerte.

Pero cuando intento transformar una situación o conseguir un resultado a base de fuerza, sin tener la facultad para ello, me hago daño.

Por eso se llama poder.

Porque se tiene la facultad de “poder” hacer algo.

Y eso muchas veces implica conocimiento, herramientas, recursos, estrategia, un contexto favorable o poder intervenir sobre una serie de incentivos que propician aquello que queremos.

Esta sabiduría es la que puede impactar con mayor potencia en la reducción del sufrimiento en tu vida, y por ello es la base del taoísmo con un concepto tan poderoso, complejo y contradictorio como el del wu wei.

Si quieres acceder a esta sabiduría desde una perspectiva muy práctica y fácil de aplicar, es lo que trataré en la Píldora de mañana de la Inteligencia Evolutiva.

Verás que coincide con el evento del 14 de marzo en Madrid.

(Si quedan plazas puedes asistir con la misma cuota de este mes.)


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